Israel advierte de que la guerra en Gaza para derrotar a Hamás requerirá varios meses | Internacional

Israel ha agradecido este jueves a Estados Unidos el apoyo con armas para la guerra en Gaza y el veto ante la ONU de un posible alto el fuego pese a la presión internacional. El consejero de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, ha sido recibido en Tel Aviv por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, con el ánimo por ambas partes de limar las diferencias surgidas entre ambos países aliados en torno a la gestión de la guerra en la Franja. Sullivan tuvo, sin embargo, que escuchar que, por mucha prisa que Washington reclame, esa operación militar a gran escala, que ha dejado ya más de 18.700 muertos, no estará acabada en semanas, sino en meses, como le comentó el ministro de Defensa, Yoav Gallant. Pero desde Washington, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, deslizó la conveniencia de que la operación concluya más pronto que tarde. “Todos queremos que esto termine lo antes posible”, señaló. Los combates y los bombardeos siguen siendo intensos a lo largo del enclave mediterráneo palestino, mientras se agrava la crisis humanitaria de cientos de miles de gazatíes.

Netanyahu y los miembros de su gabinete de guerra se reunieron en una base militar con la delegación estadounidense. “Agradezco enormemente el apoyo de los Estados Unidos a Israel en el suministro de municiones para el ejército y el bloqueo de los intentos de la ONU por detener los combates”, dijo el primer ministro. Ambas partes insistieron, según un comunicado de la oficina del jefe del gobierno israelí, en su compromiso con la liberación de todos los secuestrados que permanecen en Gaza, más de 130, aunque una quincena ha sido ya dados por muertos.

“Nuestros heroicos combatientes no han caído en vano. Del profundo dolor de su caída, estamos más decididos que nunca a seguir luchando hasta que Hamás sea eliminado, hasta la victoria absoluta”, ha dicho el primer ministro. Sus palabras tienen lugar tras la emboscada tendida el martes por los milicianos islamistas en el norte de Gaza, en la que murieron nueve soldados.

Previamente, Gallant le había comentado a Sullivan que, pese a las presiones de EE UU, el conflicto armado no podrá darse por concluido en el corto plazo. “Hamás es una organización terrorista (…) con una infraestructura bajo tierra y sobre el terreno que no es fácil destruir. Requerirá un período de tiempo que será de más de varios meses, pero venceremos y los destruiremos”, le dijo el ministro de Defensa, según un comunicado.

La administración que dirige el presidente Joe Biden, que alguna que otra vez ha apremiado a Israel para que concluya su operación, refrendó esa idea de Gallant y trató de no meter presión a su aliado. “¿Cuánto tiempo llevará eso? No puedo predecirlo”, dijo el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, a los periodistas en Washington. “Tiene que tomar todo el tiempo que [las autoridades israelíes] crean necesario para poder eliminar la amenaza [de Hamás]. Pero obviamente todos queremos que esto termine lo antes posible”. En todo caso, el diario The New York Times atribuyó a cuatro fuentes oficiales anónimas la información de que Sullivan pidió a Israel que su ejército reduzca la guerra terrestre en Gaza antes de fin de año. El consejero de Seguridad Nacional abordó durante su visita la posibilidad de pasar a una “intensidad más baja” en las operaciones, según fuentes de la Casa Blanca citadas por Reuters, informa Iker Seisdedos.

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La semana pasada, EE UU vetó en el Consejo de Seguridad de la ONU un posible alto el fuego humanitario. Pero a continuación, Biden advirtió de que su aliado está perdiendo apoyos por los resultados de los intensos e indiscriminados bombardeos, que han causado ya más de 18.500 muertos. Washington también pide a Netanyahu que no cierre la puerta a que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) sea parte del futuro de Gaza una vez Israel acabe con Hamás, que es su principal objetivo.

El alto comisionado de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA), Philippe Lazzarini, alertó de que la población de la Franja, hasta 2,3 millones de habitantes en total, se encuentra ahora hacinada en menos de un tercio del territorio original, casi todos hacia el sur, junto a la frontera con Egipto. Allí, dijo durante una intervención en Ginebra, se sienten “traicionados” y “abandonados” por la comunidad internacional. “No hay ningún lugar donde sentirse seguro en Gaza”, deploró Lazzarini al tiempo que pedía, una vez más, un alto el fuego humanitario.

Nuevo apagón de comunicaciones

Mientras, la guerra mantiene su ritmo en el norte y en el sur de la Franja. El 45% de las 29.000 bombas lanzadas por Israel desde el aire durante la contienda son de las denominadas bombas no guiadas, según una fuente de la inteligencia estadounidense citada por la cadena CNN. El territorio, donde 1,8 millones de personas viven desplazadas en condiciones muy precarias, casi sin comida, agua, o electricidad, sufrió este jueves un nuevo apagón en las comunicaciones, el quinto desde que comenzó la guerra, alertó la Media Luna Roja. Eso, añaden, no solo impidió la comunicación de los equipos en el terreno, sino que afecta directamente al rescate y traslado de heridos y enfermos.

En 69 días de guerra, Israel ha matado a más de 18.700 personas, pero no ha logrado dar caza a ninguno de los grandes líderes de Hamás en la Franja. Una muestra de que necesita apuntarse un triunfo es la última iniciativa en forma de pasquines lanzados desde el aire en los que pide la colaboración ciudadana a cambio de dinero. “Piensa en tu futuro. Confidencialidad garantizada”, advierte el panfleto, difundido en redes sociales y en la prensa israelí, en el que aparecen, por orden de importancia, los rostros de cuatro altos jefes de la milicia junto al precio que Israel pagaría en caso de que la información facilitada llevara a su captura.

En primer lugar, se ve el rostro de Yahia Sinwar, por el que ofrecen 400.000 dólares (unos 365.000 euros). Está considerado el máximo responsable de Hamás en Gaza, al que algunos rehenes habrían visto en los túneles antes de ser liberados durante la tregua de finales de noviembre y cuya casa en Jan Yunis el ejército dijo que había rodeado la semana pasada sin saber si estaría dentro. Le siguen, por orden de importancia en el papel distribuido, su hermano Mohamed Sinwar (300.000 dólares), Rafaa Salameh (200.000) y Mohamed Deif (100.000). Para poder seguir haciendo frente a la campaña militar —que comenzó el 7 de octubre cuando milicianos de Hamás asesinaron a unas 1.200 personas en territorio israelí— este país aprobó el miércoles un incremento de unos 7.160 millones de euros su presupuesto.

La violencia también se mantiene en Cisjordania, especialmente en Yenín, donde el ejército mató, al menos, a 12 palestinos en la que es la incursión más intensa y prolongada desde que comenzó la contienda. Uno de ellos es un adolescente asesinado mientras se encontraba en el centro hospitalario Jalil Suleiman de esa localidad, escenario de una operación militar de tres días, según denunció Médicos Sin Fronteras (MSF), cuyo equipo fue testigo de los hechos sin poder salvarle la vida. Además, añade esa ONG, los soldados detuvieron ambulancias, obligaron a descender a los conductores y, tras desnudarlos, los hicieron ponerse de rodillas en la calle. “Desde el 7 de octubre (primer día de guerra), hemos visto a las fuerzas israelíes disparar balas reales contra el hospital, lanzar gases lacrimógenos, bloquear ambulancias, humillar y acosar al personal médico y, ahora, disparar y matar a alguien en el recinto hospitalario”, lamenta la organización humanitaria a través de la red social X (antes Twitter).

En una reacción poco usual por parte del ejército, la institución anunció que había retirado de la misión que desarrollan desde hace tres días en la ciudad ocupada de Yenín (Cisjordania) a varios militares que grabaron vídeos en una mezquita cantando canciones judías y mofándose del islam y los palestinos. Grabaciones de este tipo salen a la luz cada día. En ellas, los uniformados, principalmente en Gaza, celebran la voladura de edificios, humillan a detenidos, asaltan comercios o viviendas y se ríen de la crisis humanitaria que sufren los gazatíes por el bloqueo al que Israel somete a la Franja. “Los soldados actuaron contra los códigos de conducta de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, según sus siglas en inglés) dentro de un establecimiento religioso”, por eso “fueron retirados inmediatamente” por falta “grave” y contraria a “los valores” del ejército, por lo que serán castigados, anunciaron en la red social X.

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