Orestes Barbero: “¿Volver a ‘Pasapalabra’? No me lo planteo, pero nunca digas de esta agua no beberé” | Televisión

Hace poco más de medio año, el rostro de Orestes Barbero (Burgos, 26 años), graduado en Filología Hispánica y estudiante de Filosofía, era uno de los más populares de España. Durante 360 programas consecutivos estuvo cada tarde en uno de los programas más vistos de toda la televisión española, Pasapalabra. Sus duelos con Rafa Castaño durante casi 200 tardes terminaron con la victoria del sevillano en marzo de 2023. Casi de inmediato, Orestes desapareció del ojo público. Hace pocas semanas regresó como uno de los cazadores del concurso de La 1 El cazador (de lunes a viernes a las 19.20). Era un formato que ya conocía: en 2020 participó y, aunque Erundino Alonso cazó a los cuatro concursantes de su equipo, él fue repescado y ganó en la caza final 30.000 euros. “Creo que ha sido la única vez que ha ocurrido eso”, recuerda ahora Orestes. Para la entrevista, el pasado 2 de noviembre en el plató del programa, se sienta en una de las sillas de los concursantes, en la misma en la que se sentó cuando participó.

Pregunta. ¿Qué ha sido de usted desde que se despidió de Pasapalabra?

Respuesta. Han sido dos o tres meses de retirarme a la vida, volver a mis ocupaciones naturales. Tenía tanto en mayo como en junio muchísimos exámenes de la convocatoria ordinaria y que me habían quedado rezagados por coincidirme con las grabaciones del Pasa [Pasapalabra]. Y lo que hice fue zambullirme en la vida normal, con mis amigos, con mi familia, en Burgos, en Pamplona, y alejarme por completo de cualquier tipo de foco mediático, porque no iba a venirme bien. Yo el Pasa lo viví como una época excepcional que se iba prolongando, no como la continuidad de mi vida. Luego, pasarlo bien, haciendo viajes, estando tranquilo… Me ha venido bien para recuperar la compostura, recuperar la vida normal y ahora compaginarla con El cazador, que es mucho más fácil que con el Pasa.

P. ¿Por qué volver a la televisión tras poco más de seis meses?

R. Una cosa es apuntarte a un concurso por tu cuenta, que puede ser sin ninguna prisa, a largo plazo, y otra cosa es recibir una oportunidad como esta, que es cuando se presenta.

P. ¿Cómo se prepara uno para El cazador?

R. Hace falta ver programas para desarrollar intuición en preguntas que no son tanto de contenido o de concepto como de intuición. Y luego con el bagaje que tenemos ya todos los cazadores de antes, tanto a nivel cultural como los que hemos estado en el Pasa, como el caso de Lilit [Manukyan], Paz [Herrera] o yo, tenemos una base también enciclopédica y de diccionario que ayuda mucho. Y luego, manteniendo ese olfato que te lleva a indagar de cualquier tema, listas de cosas, noticias, actualidad, ver programas, no perder un poco ese chip.

P. ¿Por qué es más sencillo que Pasapalabra?

R. En el Pasa preguntan cosas para asegurarse de que el bote no caiga todos los días, cosas que ni siquiera son difíciles, son directamente absurdas, y en El cazador no, todas son preguntas de conocimiento, todas acaban siendo más o menos asequibles.

P. ¿Cómo vivió su salida de Pasapalabra?

R. Pues nada, dije, hasta aquí hemos llegado, una época que se cierra, y yo contento de haber tenido esa oportunidad, que tanto a nivel económico, que a largo plazo acaba siendo rentable, como sobre todo a nivel de currículum, para tener puertas abiertas, hacer entrevistas en ámbito cultural o educativo, siempre se agradece. Si me das a firmar entre tener el bote o no tenerlo pero venir a El cazador, yo te diría que por el gustirrinín de la aventura, y por la continuidad tan bonita que tiene esto, te diría que no ganarlo, pero venir a El cazador.

P. ¿De verdad?

R. Sí, sí, te lo puedo asegurar. Estoy muy contento.

Si me das a firmar entre tener el bote o no tenerlo pero venir a ‘El cazador’, yo te diría que por el gustirrinín de la aventura, y por la continuidad, te diría que no ganarlo pero venir a ‘El cazador”

P. Cuando Rafa Castaño ganó el bote, se comentó que usted no lo estaba pasando muy bien y tuvo que desmentirlo. ¿Qué ocurrió realmente?

R. Eso fue una auténtica canallada de manipulación de declaraciones de terceros por parte de medios recortando entrevistas, tergiversando lo que decían. Yo estaba genial, lo que hice fue alejarme de cualquier foco mediático, porque quería tomar las riendas de la vida. El Pasa lo que tiene es que te sobreexpone mediáticamente. Es como el salmo que dice “¿adónde iré lejos de tu aliento, adónde escaparé de tu mirada?”. Estás en Pamplona o en Burgos, ciudades medianas donde una persona que ha estado tiempo en televisión es significativa, y vas a comprar y te pillan ahí, y vas a cualquier lado con los amigos y te pillan ahí. No te lo quitas de encima. Yo quería alejarme del todo para que toda esta burbuja fuese remitiendo. Era eso, no que estuviese pasándolo mal. Precisamente por no dejar que el programa monopolizase mi vida, pude volver a una vida que ya tenía establecida y esperar a que la burbuja remitiese.

P. ¿Y ha remitido?

R. Sí, estoy bastante más tranquilo. Será por estar en El cazador, pero ahora cuando te hablan, te hablan como con más respeto.

Orestes Barbero ha sido el último cazador en unirse al concurso de La 1.
Orestes Barbero ha sido el último cazador en unirse al concurso de La 1.Jaime Villanueva

P. En Pasapalabra estuvo casi 400 programas seguidos…

R. 360. Como dice José Mota, a los que vayan en el futuro no te pido que me lo superes, iguálamelo.

P. ¿Qué recuerdos tiene de Pasapalabra?

R. Se convierte en una rutina. No ocupa tanto espacio material como espacio mental. Porque hay una irradiación y vayas a donde vayas, te persigue durante esa época en la que estás, todo el mundo te habla de eso, y la gente tiene una visión parcial en la que solo existe eso de ti.

P. Fue uno de los concursantes más queridos. Incluso cuando ganó Rafa hubo cierta rebelión en redes porque la gente quería que ganara usted.

R. Sí, yo siempre lo he agradecido mucho. Al final, el 99,9% de las personas que me hablan es con tanto cariño, con tanta alegría, que claro que siempre son bienvenidos.

P. ¿Cuál es su relación con Rafa ahora? ¿Siguen en contacto?

R. A Rafa yo le guardo mucha simpatía, lo que pasa es que como no tiene redes, ni yo tampoco, y estamos en partes de España diferentes, no hay situaciones en las que se pueda llegar a coincidir y hablar. Yo simplemente estoy a otras cosas y él también imagino que estará a las suyas. Pero vamos, el cariño y la química y la confraternidad por haber vivido lo que hemos vivido, siempre la llevamos.

‘Pasapalabra’ te sobreexpone mediáticamente. Hay una irradiación y vayas a donde vayas, te persigue durante esa época

P. ¿De dónde viene su afición por los concursos?

R. Fue de la manera más aleatoria del mundo. A mí siempre me ha encantado aprender y me ha encantado el lenguaje como código en el que se da el aprendizaje y el pensamiento. Desde pequeño fui descubriendo que cuanto más amplíes y sofistiques el lenguaje en todos los registros, mejor vas a procesar cualquier conocimiento y, por tanto, vas a ser más libre. Y sobre los concursos, cuando cumplí 18 años, vi que se me daba muy bien el Pasa. Antes lo veía esporádicamente, pero mi tía Josefa, que tiene ahora 90 años, cuando iba a verla lo tenía puesto y empecé a engancharme. Y me dije: ‘Voy a llamar’. Tuve una experiencia muy breve contra uno de los mejores que ha habido nunca, David Leo, él era todo un experto, yo un querubín que buscaba iniciarse. Volví con 22 años, que fue cuando encarrilé 120 programas, y después se cortó en Telecinco. Estaba pendiente la vuelta a Antena 3, que fue a finales de 2021, y empalmé 360 programas. Fueron 480 programas en el Pasa sumando los 120 de Telecinco más los 360 de Antena 3.

P. ¿Se puede vivir de los concursos de la tele?

R. Si te lo planteas como una salida profesional, o una salida segura de vida, no. Yo cuando fui con 19 años no me llevé nada, fue a partir de los 22, en mi segunda etapa en Telecinco, en 2019, cuando acumulé un dinerillo, y ya sí que pude hacer cosas, 70.000 u 80.000 euros, no recuerdo. Es lo que me ha permitido hacer el máster de Educación y luego estudiar Filosofía como segunda carrera para completar mi formación humanística. Si se va dando la circunstancia, agárrala, no lo dejes escapar, pero al final, al ser juegos, siempre puedes tener un golpe de mala suerte, o que venga alguien muy bueno y que se acabe y no llevarte suficiente. Si se da la oportunidad, aprovéchala, prepárate, pero no dejes que eso monopolice tu vida y que te corte de una vida laboral más sólida, que lo que venga sea por añadido.

P. ¿Y ahora con lo que gana en El cazador puede vivir?

R. Sí, lo de El cazador es ya un contrato laboral.

P. Si este es el plan b, ¿cuál es su plan a? ¿A qué le gustaría dedicarse?

R. Mientras siga El cazador, y ellos quieran seguir contando conmigo, aquí seguiré porque es precioso. Pero, a fin de cuentas, esto sigue siendo algo excepcional, que si se alarga mucho en el tiempo, bienvenido sea. Pero si no, el horizonte que tengo puesto yo como dedicación principal es la gestión cultural y la educación, ya sea en enseñanza media o en universidad. Por suerte, como tengo buen currículum y buen colchón económico, puedo probar varios palos por si en los primeros no se da bien, no verme abocado a hacer una de las cosas.

P. ¿Volverá a Pasapalabra a por el Rosco?

R. Eso no me lo planteo. Estoy tan bien aquí, que al final me tengo que centrar en esto, que es una oportunidad de oro. Y que además es compaginable con otras dedicaciones.

P. Entonces, ¿da por clausurada su etapa en Pasapalabra?

R. Mmmm. No sé si decir clausurada porque nunca digas de esta agua no beberé ni este cura no es mi padre. Pero vamos, postergada hasta que en El cazador lo puedan disponer, sí.

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