Los países del G-7 certifican el veto a los diamantes rusos desde el 1 de enero | Internacional

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, durante una reunión por videoconferencia con los líderes del G-7, este miércoles en Kiev.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, durante una reunión por videoconferencia con los líderes del G-7, este miércoles en Kiev.UKRAINIAN PRESIDENTIAL PRESS SER (via REUTERS)

Cuando se acerca el segundo aniversario de la guerra a gran escala de Rusia contra Ucrania, el próximo febrero, el grupo del G-7, los países más desarrollados del mundo, ha anunciado que prohibirá en sus mercados la importación directa de los diamantes rusos desde el próximo 1 de enero. Tras meses de debates y encajes para determinar cómo implantar el veto, Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido (la UE es miembro del G-7) han certificado este miércoles la prohibición en sus mercados de las gemas no industriales extraídas, procesadas o producidas en Rusia. Ese veto a la compra directa se irá completando con restricciones temporales a las importaciones indirectas a partir de marzo del próximo año. La medida llega cuando el apoyo económico de EE UU y de la UE a Ucrania está en riesgo y coincide con un inusual viaje a Emiratos Árabes y a Arabia Saudí del presidente ruso, Vladímir Putin, que está reactivando su agenda diplomática.

La UE en su conjunto también ha avanzado en la prohibición de los diamantes rusos y los ha incluido en su duodécimo paquete de sanciones a Rusia, como adelantó EL PAÍS, todavía pendiente de aprobación. “Continuaremos los esfuerzos para reducir los ingresos de Rusia en sectores relevantes”, dicen los líderes del G-7 en una declaración divulgada tras la videoconferencia que han mantenido este miércoles. También implantarán un mecanismo de verificación y trazabilidad de las piedras (desde septiembre) que garantizaría su origen, según el comunicado de los líderes.

A medida que la guerra de Rusia contra Ucrania va perdiendo el foco de atención, el G-7 ha tratado de garantizar al presidente ucranio, Volodímir Zelenski, que ha participado también en la cita, su apoyo. Pero lo cierto es que cada vez cuesta más poner en marcha nuevas medidas que hagan mella en la economía del Kremlin. “Rusia solo espera una cosa: que la unidad del mundo libre se desmorone el próximo año”, les ha dicho Zelenski. “Rusia considera que Estados Unidos y Europa se mostrarán débiles y no mantendrán su apoyo a Ucrania a niveles apropiados”, ha añadido.

El veto a los diamantes —al que ya se había comprometido el G-7 en octubre, pero para el que faltaba el remate técnico de cómo hacerlo y la aprobación final que ha llegado este miércoles— ha sido una de las peticiones más antiguas de Kiev a Occidente. También que se deriven hacia la reconstrucción de Ucrania los beneficios de los activos rusos congelados por las sanciones. A avanzar por esta vía y “explorar las opciones”, según cada marco legal y la realidad de los diferentes Estados, también se ha comprometido el G-7, una promesa, sin embargo, con escaso contenido.

El petróleo y el gas ruso ya están bajo sanciones del G-7 y de la UE, aunque con excepciones y fisuras que permiten al Kremlin sortear la prohibición y llegar a esos mercados. Los diamantes aportan al Kremlin más de 3.700 millones de euros al año, principalmente a través de Alrosa, una compañía de mayoría estatal que la Unión ya trató de incluir en su lista de sanciones, sin éxito, por apoyar a la Armada rusa sustentando económicamente el submarino Alrosa.

Los mercados occidentales representan el 70% de la demanda mundial de joyas realizadas con estas gemas. Y aunque Estados Unidos (el mayor consumidor de diamantes para joyas) ya prohibió las gemas en bruto y las talladas y pulidas en Rusia, el nuevo veto del G-7, si se hace efectivo y es eficaz, dañará a la industria rusa, según varias fuentes comunitarias. Hasta hace unos meses, ese veto chocaba con el bloqueo de Bélgica, miembro de la UE y con grandes intereses en el mercado de estas piedras. Hace unas semanas un equipo especializado del G-7 visitó la ciudad belga de Amberes, el mercado histórico de los diamantes, tras un viaje similar a India. Visitas que han servido para determinar el sistema técnico de verificación que se va a implantar para garantizar y documentar en todos los eslabones de la cadena que las gemas que llegan no lo hacen desde Rusia.

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